
Mi idea inicial era estar una semana en la costa ecuatoriana quería conocerla ya que desde que había llegado a Ecuador solo había radicado en Quito, tenía dos años que no veía el mar así que decidí comprar un pasaje rumbo a Guayaquil le dije a Mike que regresaba en siete días, por cierto Mike es uno de mis mejores amigos que había llegado también al país por motivo de negocios y trabajábamos juntos.
Llegué a Guayaquil un sábado en la mañana mi rumbo era Montañita ya que me habían comentado que si quería fiesta a lo máximo tenía que ir ahí, llegué a la famosa Montañita y vi que no era el estilo de playa que buscaba, solo pasé una noche allí, no sabía para dónde dirigirme y me acorde de aquella conversación que tuve en una ocasión con unos amigos en común en Quito acerca de la provincia de El Oro y sus Playas, nombraron algunas pero la que siempre la recordaba era a así que a Jambelí ,día siguiente me dirigí rumbo a la provincia de El Oro , llegué y quería aprovechar el sol radiante de ese día para ir a la isla , me agradó todo el trayecto que iba recorriendo para llegar hasta Pto: Bolívar que es desde donde salen las lanchas , compré el pasaje y fui hasta y aunque Jambelí y aunque no lo crean fue amor a primera vista, me enamoré del lugar ,de su gente, de sus rincones , de su comida, en sí de todo, era el lugar el que estaba buscando y lo encontré.
Es que esta isla tiene los días perfectos, comenzando porque te levantas con la temperatura ideal sin siquiera tener una sábana encima, casi siempre hay sol y nunca falta una sabrosa y bien fría agua de coco. La buena vibra reina en este lugar es raro ver peleas y es que aquí todos se cuidan entre sí muy diferentes a otras playas, amo esta isla dentro del Pacífico llevo veinte años acá y no la cambio por nada Jambelí me atrapó y no me pienso ir nunca, solo lo que sí me gustaría es que los gobiernos de turnos pongan más atención a esta hermosa joya y no la dejen que se pierda.
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